LA DECORACIÓN DE LOS CORTES (EL CANTO) DE UN LIBRO


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Corte decorado en gris y dorado a juego con las tapas del libro
Muy poca gente conoce lo que es un corte decorado en un libro, quizás ni siquiera sepan lo que significa "corte" (el algunos lugares los denominan "cantos"). Pues bien, sencillamente es la pintura que se realiza en los bordes de las hojas del libro. Sencillo y complicado al mismo tiempo, ya que la decoración de los cortes de un libro conlleva una serie de técnicas pictóricas diferentes a la pintura sobre papel. Hay que tener en cuenta que los pigmentos deben impregnarse en el material pero sin introducirse demasiado (porque mancharían el resto de la hoja) ni formar una capa gruesa (porque se rompería nada más abrir el libro). Para que esto sea así, deberemos tratar la superficie del corte tanto antes de pintar (puliéndola y añadiéndole en algunos casos una capa de mordiente: alumbre, clara de huevo o cola muy diluida) como después (con una capa protectora de cera y un bruñido con ágata). Algunas técnicas son muy sencillas (como el tintado con anilinas, que se realiza pintando con algodón sobre el cuerpo muy prensado del libro, dejándolo secar así), y otras sumamente complicadas (como el dorado con pan de oro, que conlleva varios días de trabajo, entre capas y secados). A continuación voy a dar un hacer un rápido repaso a las técnicas y materiales con los que se pueden realizar unos bellos cortes. ¡Espero que os guste y os sirva!
PREPARACIÓN DEL CORTE
Lo primero que hay que tener en cuenta cuando vayamos a decorar un corte es que no sirve pintarlo de cualquier manera. Deberemos preparar el bloque del libro bien, si queremos un buen resultado. Ante todo, se tiene que trabajar con el bloque sin tapas, cabezadas o cinta. Y si vamos a sacar la media caña, suele ser preferible que ya se haya hecho, sobre todo si vamos a pintar imágenes que se pueden deformar si las realizamos en el corte recto que luego se va a curvar. Luego colocaremos el bloque entre dos cartones (en portada y contraportada), que queden al ras del corte. Estos cartones sirven para que el bloque del libro no se estropee mientras trabajamos, ya que el siguiente paso es apretar bien el bloque. Se suele usar para esto una prensa de mano y, si se puede, con chillas. Al apretar tanto el bloque se intenta que la pintura no se introduzca al interior de la hoja, sino que quede solamente en el canto de la misma. Además, si no quieres que las páginas se peguen al pintarlas, se puede echar un poco de polvos de talco en ellas antes de meterlas en prensa.
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Corte perfectamente lijado, de
Eduardo Tarrico
Tras meter el bloque en prensa, se puede lijar: cuanto más lijado, más brillante quedará. Como mínimo, deberemos tener un corte bien igualado, aunque sea solamente con la guillotina. Pensad que la superficie tiene que estar lisa para trabajar sobre ella. Para conseguir una superficie lisa y brillante como un espejo hay que lijar con lijas de distintos grosores, de un grano mayor a uno más pequeño. Es conveniente trabajar con la lija colocada sobre una superficie plana y que tenga un tamaño un poco superior al ancho del corte, haciendo movimientos que vayan a lo largo del mismo, de tal manera, que lijemos toda la superficie con el mismo número de pasadas o "manos", y sea, por tanto, bien uniforme. No olvidarse tampoco de limpiar después cualquier rastro de polvo. Es un trabajo arduo, así que pensad en utilizarlo en los cortes que realmente merezcan el esfuerzo.
Una vez alisada la superficie, se puede dar una capa de mordiente, que sirve para que el color se fije mejor y, en algunos casos, ayuda a que no penetre en el resto de la hoja. No todas las técnicas se realizan con el mismo tipo de mordiente y, en algunos casos, ni se necesita. Para pinturas al agua o acrílicas se suele poner una capa de cola muy diluida (también sirve engrudo), que luego se quita con una bolita de papel japón muy fino, hasta dejar una capa muy fina y pulida. Otro mordiente utilizado es la clara de huevo, que a veces se mezcla con vinagre. De nuevo se trata de aplicar una fina capa, que se pule y absorbe con un papel suave (como puede ser el de seda), hasta dejar la superficie brillante. Algunas técnicas tienen su preparación particular, como ocurre con el dorado y el bol de Armenia, o la "pintura al agua" y el alumbre.

TIPOS DE TINTES Y PINTURAS
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Corte a dos colores, con tintas Distress
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Corte envejecido con anilina marrón
Cuando ya tengamos la superficie preparada, deberemos escoger la pintura que vayamos a utilizar. Cada una de ellas irá mejor con ciertas técnicas y nos dará distintos resultados. Básicamente, nos servirá cualquier material que pinte papel. Si nos decidimos por pintura acrílica, deberemos rebajarla antes de pintar, y dejarla secar con el bloque en prensa. Cuando esté seca abriremos bien las hojas, que lo más seguro que se hayan quedado algo pegadas. Si, por el contrario, escogemos pinturas al agua como la acuarela o el gouache, entonces lo que tendremos que hacer es dar una capa protectora de cera tras terminar, para que la pintura no se vaya si el libro se llega a mojar por cualquier motivo. Nos sirven también cualquier tipo de tinta para papel (véase la entrada del blog donde trato sobre este tema) que, si son al agua, también protegeremos con cera. Un último material a tener en cuenta son los pigmentos en polvo. Es muy común el uso de anilinas, pero también de otros pigmentos, como puede ser el grafito en polvo (que es una técnica muy común en Alemania).

TÉCNICAS
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Corte moteado de Esther R. Bardón
Hay muchas técnicas a nuestra disposición, y muchas de ellas se pueden llegar a combinar. Empezaré por las más sencillas, como son el uso de esponjas, pinceles, o brochas. Para realizar colores uniformes se suele utilizar una esponja, sobre todo con pinturas al agua o tintes. El corte clásico a un color se tinta con anilina y esponja, teniendo cuidado de que la esponja no vaya escurrida y tintando desde el centro del corte a los extremos. También con esponja (con anilina o acuarela) se realiza una pintura moteada, donde ya se utilizan más colores (a veces, sobre un fondo previamente coloreado a un solo color). Un moteado más fino se consigue salpicando el color, ya sea con un cepillo de dientes o un pincel con las cerdas endurecidas. Esta técnica se puede combinar con máscaras (rígidas o líquido para enmascarar) o plantillas, que ayudarán a que zonas del corte no queden tintadas y permanezcan con el color del fondo. Además, tanto el color plano como el salpicado o con plantillas se puede realizar por medio de aerógrafo, que da grandes acabados.
Con pinceles se suelen realizar dibujos a mano. En esta técnica ya es más común el uso de acrílico diluido o acuarelas, pero también sirven las anilinas. Un uso muy característico de esta técnica son las pinturas ocultas. Estas pinturas permanecen ocultas mientras que el corte está recto, pero se ven en cuanto el corte se curva. Esto se consigue pintando con el corte prensado doblado, dependiendo de cómo se quiera que se vea luego el dibujo. En inglés hay un nombre para cada una de las formas de ocultar el dibujo: fore-edge painting (se suele denominar así la pintura escondida en el corte frontal), two-way double (la pintura se ve tanto si doblamos el corte del libro hace un sitio o hacia el otro), split double (se realiza en los libros grandes, donde hay que abrir el libro a la mitad para que aparezca una escena en cada mitad del corte) y all-edge (que tiene la decoración por todos los cortes). Para que la pintura quede más oculta, se suele poner, con el corte ya recto, un color plano o directamente se dora.
Más complicado de ver son cortes tintados con sellos, ya sean por separado o con rueda. Debería tenerse en cuenta esta opción, sobre todo si queremos reproducir una misma imagen en distintos libros. En este caso usaremos los tintes habituales para sellos, acordándonos de dar un acabado con cera a aquellos que sean "al agua".
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Corte al agua de Ojodeva en un
encuadernación de María Aparicio
En los cortes también podemos realizar dos técnicas de pintura sobre papel que ya he comentado por separado: los papeles "al engrudo" y los papeles "al agua". Eso sí, deberemos tener en cuenta, si vamos a pintar al engrudo un corte, que será mejor que esté bastante diluido ya que, si queda demasiado grueso, deberemos bruñirlo bien o se perderá el color. En cuanto a la técnica al agua, tenemos que poner el bloque entre los dos cartones (cortados al ras), y sujetarlo bien todo con unas mordazas. De esta manera le pondremos alumbre y, cuando éste esté seco, introduciremos el corte en el agua, metiendo primero un poco una esquina y luego el resto (así en cada lado del corte).
De las técnicas con pigmentos en polvo, la más conocida es la que utiliza anilinas. Sin embargo, podemos aprovecharnos de cualquier otro pigmento. El siguiente más usado es el grafito, que suele dejar un acabado negro brillante y metalizado. Hay varias formas de que este polvo se "agarre" al papel. Un método muy sencillo es mezclarlo con cera en pasta, y frotarlo sobre la superficie con un trapo. Sin embargo, esta técnica, al llevar cera, nos va a complicar la existencia si queremos añadir otros acabados al corte, como pueden ser añadirle colores pintados o película de color. Si vamos a poner otras capas, es preferible poner el polvo sobre la capa de cola diluida (cuando aún está mordiente), o sobre gelatina disuelta con agua. Son muy típicos en Suiza estos cortes cincelados. El grafito lo podemos comprar en polvo o machacar en un mortero (mejor un almirez metálico) barras de grafito (os sirven las minas de los lápices). Sea como fuera, hay que tener cuidado de no levantar polvo y de no respirarlo, ya que el grafito se pega a los pulmones. Más fácil es trabajar con negro de humo, que también deja un acabado negro (aunque sin el toque metalizado), y no se esparce por el aire.

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Corte puntillado con película dorada,
de Encuadernaciones Albacete
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Corte al grafito cincelado,
de Bookwyrmbound
Además de todo lo expuesto, hay otras técnicas que no conllevan pintar o tintar el corte. Podemos realizar dibujos gracias a golpear la superficie del papel con una herramienta dura. La forma más conocida es el cincelado de cortes, que se llama así porque se utilizaba un cincel para hacerlo (aunque, en realidad, podemos usar otras herramientas), golpeándolo con un martillo para que se marcara. Es una técnica antigua, que suele ir combinado con otras, como el grafito o el dorado. Muy semejante sería el puntillado o punteado, que se puede hacer golpeando el corte con el serrucho, o con un hierro con forma de punto. Evaristo R. Sánchez, de Encuadernaciones Albacete, me indica que se puede dorar con esta técnica si colocamos la película sobre el corte antes del puntillado (como en el ejemplo de la foto).
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Título gofrado en un corte delantero
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Corte dorado con hierros y luego
tintado con anilinas, de Esther R.
Bardón
No hay que confundir estas técnicas con las realizadas con calor, como el gofrado o el dorado con hierros, que también dejan una zona hundida sobre el corte. El gofrado del corte era muy utilizado antiguamente, sobre todo antes de la llegada de la imprenta, cuando los libros se guardaban con el corte delantero mirando hacia afuera. Gracias al gofrado se solía poner el título del libro o alguna marca que lo distinguiera. Hoy en día podemos seguir realizando dibujos solamente con el gofrado, aunque se suele utilizar para marcar zonas en donde posteriormente se va a pintar o dorar diferente al resto del corte. Lo mismo sucede si utilizamos hierros con película de color u oro. De esta forma, el dibujo del hierro quedará marcado en el color de la película, y las zonas de alrededor se pueden colorear a pincel.
Y, al final de este camino, llegamos a la decoración más complicada de todas: el dorado de cortes. En la industria editorial existe un dorado que se consigue con película de calor y una máquina que la fija sobre el corte, pero el acabado no es ni parecido al oro de verdad. Hay poca gente que trabaje hoy en día el dorado, porque es un técnica laboriosa y algo complicada. Por el tiempo que lleva, solamente estaría disponible para libros de gran calidad y precio. Hay pocos manuales disponibles en internet que enseñen esta técnica, y suelen estar en inglés. Básicamente la técnica consta de varias capas previas a colocar el oro. Ahora bien, las capas a poner, ya varían de unas versiones a otras. Una técnica seguiría el siguiente orden: polvos de talco, lijado, capa de engrudo o cola, bol de Armenia, clara de huevo (con o sin vinagre u otras mezclas), lámina de oro, pulido con la piedra de ágata y encerado. Véase el siguiente vídeo con una versión del dorado con una capa inicial de engrudo:

Como se puede observar en el vídeo, el dorado se puede cincelar y pintar, pero para pintar hay que quitar el oro de esas zonas previamente (raspándolo).
ACABADOS
Los más comunes ya los he citado: una capa de cera para proteger las pinturas al agua y dar brillo, y el pulido con piedra de ágata, para dar brillo y fijar bien los materiales.

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1 comentario:

  1. Hermoso!
    Siento que en materia de cantos, hay tanto aún para implementar!

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