ENCUADERNACIONES MEDIEVALES DE SOLAPAS ABIERTAS EN ESPAÑA: GIRDLE BOOKS

Encuadernacion medieval
Libro de cintura con nudo turco en la solapa
de pie y metido en el cinturón, St. Annen
Musseum, Lübeck (fotografía de Kopert:
medieval bokbinding)
Los "libros de cintura" tienen varios nombres: libro-faja, libro del peregrino, girdle book, firdle pouches, pouch napkin, pocket books, libro-cinto, libro dos peregrinos, Beutelbuch, Guertel, Hakenband, Posenbind, Bogpunge, bag tie... Algunas de estas acepciones se refieren a la que conocemos como "libro de cintura", pero otras tienen una carácter más general, lo cual lleva a múltiples confusiones aún hoy en día.
Se trata de un invento medieval para transportar los libros, caracterizado porque el material que recubre el libro se deja suelto al menos en uno de sus laterales para que pueda atarse. Esta zona de material que queda colgando (que llamaremos "solapas abiertas") se deja al pie del libro para que, cuando se lea, no caiga sobre él y pueda molestar; sin embargo, algunas veces nos vamos a encontrar con que existe otra zona de material suelto más pequeño a cabeza, que ya no tendrá la función de sujetar el libro.
Encuadernacion medieval
Libro de cintura llevado en la mano, Detalle de
Teufel führen Hermogenes gefesselt zum Hl. Jakobus maior
(1495-1505), Simon von Taisten
Se podían llevar atados al cinturón (y de ahí vienen algunos de sus nombres) y también en la mano (la mayoría de las representaciones aparecen de esta segunda forma). Casi todos estos libros eran de pequeño tamaño y se podían llevar de esta manera, pero algunos ejemplares de mayor envergadura parece más bien que fueron diseñados para llevar de otra forma, quizá colgando del caballo o dejándolos colgados en algún lugar alto. Por su parte, Bearman (1996) toma como encuadernaciones de cintura sólo aquellas de pequeño tamaño que fueron pensadas para llevar colgadas del cinturón por la solapa del pie del libro.


TIPOS DE ENCUADERNACIONES
Encuadernacion medieval
Interior de las tapas de madera del
ejemplar de Yale, Beinecke MS 84
Existían dos formas diferentes de realizar estas encuadernaciones (Isabell Winter detalla qué ejemplares de cada biblioteca están encuadernados de una u otra forma): con una sola capa de material cubriente (the single cover girdle book), comúnmente de piel, que se pegaba directamente a las tapas, dejando uno de los laterales suelto (el que iba al pie del libro), que era donde se ataba. A veces, como ya he dicho, el material quedaba suelto tanto a cabeza como a pie, siendo el trozo más largo este último.
Otra variante de doble material cubriente (the double cover girdle book) consistía en que el libro llevaba dos capas superpuestas en su exterior: un primer material sujeto a las tapas de madera, y otro segundo pegado a éste, ya suelto a cabeza y pie. La forma de sujetar esta segunda capa era o mediante pegamento (por lo que quedaría unida en todo momento al libro) o realizando unas solapas en su interior donde se meterían las tapas del libro encuadernado (sirviendo, entonces, como una funda de quita y pon).

TIPOS DE CIERRES
Encuadernacion medieval
Cómo se hace un nudo turco

Encuadernacion medieval
Ganchos descritos por Szimai
El más común era el nudo turco (llamado así por su semejanza con la forma de realizarse un turbante turco). Este nudo se ponía en el sobrante del pie del libro, y es el que iba metido a través del cinturón. Además, en algunos ejemplares conservados en bibliotecas tenemos enganches metálicos, que Szirmai llamó "Hakenband".

TIPOS DE MATERIALES
Lo más común es que los libros se hicieran en piel (oveja, cabra, ciervo, cerdo, ternera...), a veces gamuza. Y si el libro iba a tener la doble cobertura, la piel usada para la primera capa era muy fina.

EJEMPLARES QUE SE CONSERVAN HOY EN DÍA
Encuadernacion medieval
Ejemplar de Nürnberg 
(inv. Hs 17231)
Ejemplar de Stockholm, Royal Library
No hay unanimidad entre los investigadores sobre cuántos ejemplares se conservan y dónde se encuentran. Tampoco detallan casi nunca de qué ejemplares están hablando, así  que es complicado saber si estas variaciones se deben a que conocen algún libro en manos privadas, o si tienen conceptos distintos sobre lo que es una encuadernación de cintura. Se habla de que se conservan unos 24 ejemplares (la gran mayoría, o se destruyeron a lo largo del tiempo, o perdieron su cubierta original). La relación más precisa, de 24 ejemplares ubicados (más alguna foto de algún ejemplar desconocido) la realiza Isabell Winter en el 2012, con imágenes y datos precisos de las encuadernaciones conservadas en bibliotecas (pinchad en este enlace para ir la PDF), pero Bearman (1996) añade un par más.

OTRAS ENCUADERNACIONES DE SOLAPAS ABIERTAS (Chemise bookbinding, encuadernación con camisa, chemiseband)
Son aquellas estructuras muy semejantes a la del libro de cintura, pero en este caso no tienen el enganche fijo para llevar en la cintura (ni el nudo, ni el hierro), y son casi siempre de dos capas, a veces realizadas con pieles muy finas o en tela (terciopelo). Según Bearman (1996), Adolf Rhein dividía estas encuadernaciones en cuatro tipos:
Encuadernacion medieval
Ejemplar de British Library, 
Harley 1498
"Textile chemise binding, wrapped bindings o lappen bindings": las que tienen encuadernaciones de tela. Sirven tanto para libros grandes como pequeños, y tienen también tanto solapas cortas como largas, cubriendo tres de sus lados, o sólo la cabeza y el pie, o únicamente el pie... Las dos coberturas se suelen unir por unos bolsillos cosidos en el interior de la cobertura exterior (pero no es la única forma). Tienen una primera cobertura realizada en piel fina, cuero o tela, sobre la que luego irá la camisa de tela. Llevan muchas veces adornos metálicos, y las correas de sujeción pueden salir desde la primera cubierta a la segunda por medio de unas ranuras en las solapas. A veces la segunda cobertura va bordeada con hilos de colores y borlas en las esquinas.
Bearman (1996) describe dos ejemplares con sobrecubierta de terciopelo que se conservan en Baltimore, Walters Art Gallery:  Mss W. 294 y W.480. La primera de las encuadernaciones pertenece a un libro de horas francés, con una coberturaa de terciopelo con forro de seda, y la segunda fue hecha en Florencia para cubrir el libro Statuti di Compagnia di San Bastiano (1499) (donde  ya hay una segunda cobertura y está separada del libro).
Quedan escasísimos ejemplares de este estilo en el mundo. Algunos se conservan en bibliotecas y pueden ser consultados y están bien descritos (véase los ejemplos de la British library, Harley 1498 y Royal 12 C VIII). En total Bearman (1996) enumeraba 13, incluyendo los descritos por Storm (1989): 7 de origen inglés, 2 posiblemente ingleses, dos españoles, uno francés y uno italiano. Un poco más adelante hablaré de las encuadernaciones españolas.
Encuadernacion medieval
Ejemplar de Schollen Collection, MS 692
"Hülleneinbände": Son aquellas encuadernaciones de cuero o piel fina cuyas solapas ocupan tres de los bordes del libro. Hay ejemplos desde el siglo XII al XVI (produciéndose un alargamiento de las solapas con el paso del tiempo). La forma de realizarse la encuadernación es muy semejante a las opciones de la textil. Los podemos encontrar en varios colores (verde, rojo, azul...). Storm
(1989) cita 49 ejemplares (todos ellos holandeses, belgas o de centroeuropa). Bearman (1996), sin embargo, anota que el ejemplar de la Universidad de Yale (MS 27), que se creía de origen holandés o alemán, es en realidad inglés. Los ejemplares van desde el primer cuarto del s. XII hasta principios del XVI. Bearman (1996) añade 24 items más a los citados por Storm (1989), pero con mirar un poco el mercado de venta de libros antiguos podremos encontrarnos con algunos ejemplares a la venta hoy en día, tanto en Sotherby's (un ejemplo y otro ejemplo), como en Christie's (un ejemplo y otro ejemplo).
"Tragehüllen I y Tragehüllen II": Serían aquellas encuadernaciones con una cola larga, que a veces podría tener también una pequeña solapa en cabeza y borde delantero, y se diferencian entre las que están decoradas y no.
Encuadernacion medieval
Ejemplar de Röhsska Museet, Göteborg
En realidad, todas estas encuadernaciones se basan en unas mismas estructuras, por lo que Bearman (1996) opta por no clasificarlas por las formas de sus solapas o sus materiales de recubrimiento (ya que hay encuadernaciones que pertenecerían a más de una clasificación). También este autor cita la encuadernación de cintura como un tipo más de las de con solapas abiertas, aunque no aparezcan en Storm (1989). Básicamente, entonces, tendríamos por una parte las "chemise binding" o encuadernaciones de camisa, y por otra las de cintura, ambas pertenecientes a las encuadernaciones de solapas abiertas.
Muchas de las encuadernaciones de camisa eran ricos libros de horas, pensados para el culto privado de las clases pudientes, mientras que las de cintura eran libros encuadernados para aguantar los viajes (con materiales menos finos y decorados).

UN POCO DE HISTORIA
 Los primeros ejemplares en aparecer fueron las encuadernaciones de camisa, hacia finales del siglo XI o principios del XII, cuando en los monasterios se empezaron a recubrir los libros con una segunda cobertura de piel para protegerlos.
Encuadernacion medieval
Un libro de cintura casi
sin adornos. Detalle de Santa
Catalina de Siena
(h. 1500),
National Museum in Warsaw 
Encuadernacion medieval
Ejemplar en rico terciopelo verde, una joya
en la zona de la 
cabezada, bordeado
en hilo dorado, con los cortes dorados

y borlas en hilo rojo y puntas metálicas. 
Detalle dL’Agneau Mystique (1432), 
Van Eyck
En el s. XIII ya se aprovecharon las telas finas en las encuadernaciones, pero no es hasta el s. XIV que se comienzan a utilizar asiduamente en los recubrimientos de los libros sagrados, convirténdolos en objetos de lujo que son adornados como tales. Por último, el libro de cintura no aparece hasta ese mismo siglo, volviéndose su uso común en toda Europa a finales de la Edad Media. También en el s. XIV comienza la comercialización del libro fuera de los monasterios, con lo que se fomentó el uso privado de los libros religiosos (como los Libros de Horas).
Encuadernacion medieval
Un libro de horas dentro
de un libro de horas,
Detalle del Libro de horas
de María de Borgoña

(1480)
Encuadernacion medieval
Una chemise binding
transportada en la mano
La mayoría de las encuadernaciones de cintura se utilizaban para cubrir libros religiosos, y se llevaban así en largos viajes por órdenes mendicantes o durante peregrinaciones. Por eso se conoce en España también como libro del peregrino (aunque, como explicaré más adelante, esto no es demasiado correcto). No obstante, también se usaron para otro tipo de escritos, y las variantes más costosas de libros con solapas eran usados por miembros de la nobleza como símbolo de estatus. De igual forma, algunos oficios (como los abogados o los banqueros) necesitaban llevar siempre un libro con ellos en sus múltiples viajes.
Encuadernacion medieval
La Virgen lee en un Chemise binding, pero al lado tiene
una bolsa con un libro sin solapas abiertas. Detalle de
Tríptico de la Anunciación (1425-30), Robert Campin
Con la llegada de la imprenta y la proliferación del libro, hubo que cambiar la forma de almacenarlos: si con anterioridad era de frente, pasaron a colocarse de lado. Este simple hecho produjo que las solapas abiertas se convirtiesen en un estorbo, y pronto empezaron a ser cortadas o, directamente, cambiadas por una encuadernación más moderna. Además, llegó la moda de las finas encuadernaciones italianas con decoraciones en oro, asociadas con el humanismo del Renacimiento, y las antiguas solapas medievales quedaron obsoletas. En Inglaterra, incluso, se vincularon a la iglesia católica, al Papa y a Roma, y se convirtieron, por tanto, en símbolo de algo repudiado.

OTROS LIBROS QUE SE ASEMEJAN POR SU FUNCIÓN PORTÁTIL
Encuadernacion medieval
Anne Boleyn's golden psalm-book,
Stowe MS 956, ff. 1v-2, British Library
Encuadernacion medieval
Calendario con tapa de
piel y enganche metálico,
en Berkeley Library,
HM 47641
Por una parte tenemos las hojas plegadas que se sujetaban por un anillo o broche en sus tapas, que podía unirse al cinturón o llevarse colgando. De este tipo son los almanaques, los libros de cuentas, astronómicos o astrológicos... Muy conocidos son los vademécum (que, traducido del latín, viene a significar "viene conmigo"), que en un principio tuvieron el sentido de "libro para ser transportado", aunque luego el sentido de la palabra derivó hacia lo que contenía dicho libro (una colección de consultas que un profesional tendría cerca para cotejar información), como por ejemplo los vademécum médicos. En Italia encontramos los pugillaria (entre los siglos XIII-XV), o libros de calendario que solían ser de metal con un aro para llevar colgando.
Encuadernacion medieval
Detalle de Piedad (h. 1626),
Dulwich Picture Gallery
Encuadernacion medieval
Detalle de Dama desconocida (1550-
55), Museo Fitzwilliam, Cambridge
A veces estas pequeñas encuadernaciones metálicas eran auténticas joyas que se llevaban colgando, muy decoradas, con imágenes o pequeños poemas y oraciones en su interior, muchas veces relacionados con amores. Las formas de nombrar estas estructuras conduce a error, ya que hasta la British Library las clasifica bajo el lema "girdle book".
Algunas veces estos bolsos eran rígidos, de cuero, madera o de metal, convertidos casi en una caja (algunas ya sólo como protección y no para transportarlos). Para ahondar un poco más en el tema, id a la entrada de medieval book pinchando aquí.

EJEMPLOS EN EL ARTE
Encuadernacion medieval
Un momento de lectura privada
Encuadernacion medieval
Chemise binding con una gran
solapa al pie terminada en una
borla metálica decorativa
Es normal encontrar imágenes de esta clase de encuadernación en pinturas, esculturas o grabados medievales en Europa (Szirmai habla de unos 800 ejemplos de encuadernaciones de cintura, pero hoy en día serían muchísimos más). Los primeros que van a aparecer (ya que son los más antiguos) serán las encuadernaciones de camisa. Como muchas de estas encuadernaciones eran parte del ritual religioso privado y de la adoración de la Virgen, vamos a encontrarlos en pinturas de este tipo, sobre todo en cuadros de la Anunciación, con la Virgen sorprendida leyendo en un reclinatorio o con el libro en las manos. No obstante, a pesar de que se toman como unas encuadernaciones para mujeres, vamos a encontrarnos con hombres también leyendo sus libros de horas decorados.
Encuadernacion medieval
Detalle de Cristo
y la mujer
adúltera
En los cuadros aparecen encuadernaciones de gran belleza y esplendor, con borlas en las esquinas que hacen que cuando el libro esté abierto parezca que existe un cojín debajo de él. Hay que tener en cuenta el sentido que tienen en la religión cristiana los cojines, las fundas y las cortinas, como parte implícita de la veneración a Dios. Bearman (1996) habla de esta simbología religiosa y describe el libro abierto con su funda como si se tratara de un altar portátil.
A pesar de la fuerte influencia que ejerció en Europa la pintura flamenca en el siglo XV, vamos a encontrar ejemplos de estas encuadernaciones anteriores a este hecho. Bearman (1996) pone los ejemplos italianos de una Anunciación de Siena (de finales del año 1340 y atribuida a Niccolo di Ser Sozzo Tegliacci, en la Catedral San Juan el Divino de Nueva York), y el san Jerónimo que aparece en un fresco del siglo XIII en el baptisterio de Parma. No he podido contrastar ninguna de las dos imágenes pero, si esto es así, no se puede decir que estamos ante una simple influencia flamenca.
También según este investigador, una de las últimas representaciones de un libro de cintura aparece en el cuadro Cristo y la mujer adúltera (Londres, Courtauld Institute Galleries, 1565), de Pieter Bruegel el Viejo, en 1579.

EL CASO ESPAÑOL
He encontrado muy poco escrito a este respecto, así que casi todo lo que vais a leer a continuación (excepto a lo que se refiere al ejemplar que se conserva en Holanda) es investigación propia e inédita, que pertenece a mi estudio (aún por realizar) sobre la encuadernación reflejada en el arte en España. Para cualquiera que quiera usar esta información le informo que deberá citar a su autora (Eva Rodríguez García), el título de esta entrada, la fecha de consulta y el enlace a ella. Ésa es la forma correcta de hacerlo, y lo dejo aquí puesto por escrito, por si alguien quiere hacerse el despistado.
Encuadernacion medieval
Ejemplar de la Royal Library abierto

Encuadernacion medieval
Ejemplar de la Royal Library
cerrado
Pero dejemos de lado las cuestiones legales y metámonos en harina. Como ya digo, no he encontrado casi nada que trate sobre la existencia de estos libros en España. Las investigaciones son todas de autores extranjeros que citan un solo ejemplo español que, por desgracia, se vendió en 1988 y hoy en día está en la Biblioteca Nacional de Holanda (The Hague, Royal Library, Ms. 146 J55). Ésa es la gran tristeza de la cultura de este país: que se nos escapa sin que las instituciones hagan nada para remediarlo. Al menos, en la Biblioteca Nacional de Holanda se han dignado en subir alguna foto del ejemplar. Es descrito como una encuadernación en piel marroquí marrón oscura para la encuadernación interior, sobre tablas, y una cubierta en terciopelo carmín oscuro, con decoloraciones en lavanda-rojo en el exterior y seda color lavanda en el interior, con adornos de hilo rojo y oro, y sujeciones de plata, y cuatro borlas en las esquinas. La camisa sobresale 2,5 cm todo alrededor y está unida a la encuadernación interior por unos puntos de fijación. El manuscrito del interior es un Libro de Horas iluminado, con un estilo valenciano con influencia de las tablas flamencas del s. XV. ¿Cómo se puede permitir que una joya como ésta no esté depositaba en la Biblioteca Nacional? Soy incapaz de entenderlo. Bearman (1996) habla en su artículo precisamente de este libro, y lo pone en contacto con los otros dos que tienen camisa exterior de terciopelo, y Storm (1989) también trata de él, aunque sin tener claro a qué país pertenece.
Encuadernacion medieval
Ejemplar que se acaba de vender en Sotherby's
Peor me quedo cuando, ya a punto de dar por terminado este artículo, me encuentro con que otro ejemplar valenciano, muy semejante al anterior, se acaba de vender en julio de 2015 en Sotherby's. Como no he podido consultar directamente el artículo de Storm (1989), no sé si el otro ejemplar que cita de encuadernación con camisa español es éste mismo, o estamos ante un descubrimiento. Sea como fuere, otra joya que se deja escapar sin que la Biblioteca Nacional pueda hacer nada al respecto. Por la descripción que hacen de él parece un ejemplar salido del mismo lugar y época que el anterior (el cierre, la tela, los remates...). Y ojalá se pudiera hacer un estudio comparándolos.
Encuadernacion medieval
Santiago peregrino (h. 1507),
Juan de Flandes
Encuadernacion medieval
Santiago peregrino
En cuanto a las representaciones artísticas de la época, mi investigación todavía está empezando, pero creo que ya empiezo a tener un buen número de ejemplos desconocidos que serán de gran ayuda a los interesados en este tema. Empecemos por la supuesta relación entre los peregrinos y el libro de cintura. Aunque en España se conozca también con el nombre de "libro del peregrino", en realidad no es mucha la iconografía que he encontrado que una ambos temas. La lógica nos haría pensar que serían de uso común en el Camino de Santiago, la peregrinación por excelencia en Europa y vía de entrada de todo tipo de influencias europeas en España. Sin embargo, las representaciones de una imagen común como es "Santiago peregrino" lo plasman con un libro sin solapas en la mano, y no con uno de cintura. Habría que investigar cuántas representaciones de este tipo son anteriores al siglo XVI, y de esas qué tipos de encuadernaciones aparecen. De las investigadas hasta ahora, sólo he encontrado una escultura de Santiago con indumentaria de peregrino sujetando en una mano un libro por una larga solapa suelta. La figura se conserva en el Museo de las Peregrinaciones de Galicia, y sólo es descrita como de escuela hispano-flamenca y del Renacimiento (1476-1550), sin detallar siquiera cuál fue su origen. Incluso un flamenco de origen y formación como Juan de Flandes pinta en esas mismas fechas al santo con un libro sin solapas colgantes en la mano (en el Museo Nacional del Prado).
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Detalle del Retablo
de la Virgen de Monserrat
(h. 1485),
Bartolomé Bermejo
Aunque nos parezca extraño, los libros pudieron llevarse durante los trayectos a pie, sujetos en la mano o bajo el brazo. Así parece que lo muestra el san Sebastián de camino que aparece en el Retablo de la Virgen de Monserrat (que está en la iglesia de Aqui Terme, en Italia). Ni tan siquiera es un libro con solapas abiertas, ni va cubierto o sujeto de alguna forma especial.
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Santiago peregrino (1423),
Gonçal Peris
Quizás una versión más cómoda sería que llevasen su libro sagrado dentro del zurrón que solían portar los peregrinos. En la representación que hace Gonçal Peris de Santiago peregrino (que se conserva en el MNAC), la bolsa que acompaña al viajero es lo suficientemente grande para albergar el libro que sujeta el ángel en sus manos. Pero es tan solo una opción: por el momento no he encontrado ninguna imagen donde se vea esta forma de llevar los libros durante el viaje (como se intuía en el cuadro que vimos anteriormente con la Virgen leyendo y una bolso con un libro encima).
Otra cosa que hay que tener muy presente es que el libro que sujeta Santiago en la talla del Museo de las peregrinaciones no es específicamente un libro de cintura, ya que no lleva ninguna sujeción en la faja sobrante del pie.

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Detalle de Plorantes
del sepulcro de Carlos
II el noble
Encuadernacion medieval
Detalle del Sepulcro
de María de Molina,
Valladolid
Tomemos otras imágenes semejantes que van apareciendo. Las dos estatuas de plañideras que aparecen en sendos sepulcros llevan en la mano un libro encuadernado con camisa y sujeto por el pie, que no lleva ni nudo ni enganche metálico ni nada para llevarlo en la cintura. Además, en ambos ejemplos el libro aparece en un contexto funerario. Ya Bearman (1996) había anotado la fuerte vinculación que existió entre estas encuadernaciones de cintura y la representación del dolor por la muerte. Parece que algo semejante se dio también en España. Pero, vuelvo a repetir, que ninguno de estos dos casos tampoco tienen el enganche superior, sino que se llevan sujetos por la solapa del pie, en la mano.
Por ahora, sólo he encontrado dos ejemplares que tienen
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Detalle del Milagro de la misa de San
Gregorio Magno
(1480-85), en el
retablo de Alfajarín
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Detalle de Las tribulaciones
de San Antonio Abad
1480-85), en Alfajarín
nudo, uno de ellos sujeto en la cintura. Ambos ejemplos proceden del retablo de la iglesia de San Miguel Arcángel de Alfajarín (aunque la tabla de Las tribulaciones se encuentra por separado). Estas pinturas, que se suponen pertenecientes al taller del zaragozano Martín Bernat, tienen varias representaciones de encuadernaciones con camisa: en el Milagro de la misa, el libro está depositado en el suelo, pero se ve claramente un nudo en la solapa del pie. En cambio, en Las tribulaciones vemos el libro colgando de la cintura. Parece que el libro se ve desde el frente, sin ningún cierre y tiene una forma extraña en la zona de cabeza (no queda como otros libros de cintura, que se ajustaban a cabeza y en el frente).
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Detalle de santa en el altar
dedicado a san Martín de Tours

(primera mitad del s. XV) 
Encuadernacion medieval
Detalle de San Agustín y san
Lorenzo (h. 1458), Tomás Giner
Los ejemplos más escasos son aquellos donde se ve el libro que se lleva cogido, ya sea agarrado por la solapa más larga o, curiosamente, bajo el brazo y con la solapa larga colgando. En el altar dedicado a san Martín de Tours pintado por el conocido como "maestro de las figuras anémicas" (que se conserva en el Museo Episcopal de Vic) aparece una santa sujetando la única solapa larga de un libro con cierre frontal. Por su parte, en el ejemplo del libro que lleva bajo el brazo san Lorenzo (en el Museo Diocesano de Zaragoza), se trata de una encuadernación de camisa, con solapa larga al pie y corta a cabeza, cierre frontal y bullones metálicos. El color del material recuerda más a un terciopelo verde gofrado que a una piel tintada.
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Detalle de santa Catalina
en el Retablo de la
Transfiguración
(h. 1464)
Encuadernacion medieval
Detalle de Bernardo y el ángel custodio
(h. 1462-75)
El libro que está en la mano se puede poseer y mostrar, formando parte del espíritu religioso de quien lo porta. Jaume Huguet (en el retablo de la catedral de Tortosa) pinta a santa Catalina portando un libro de grandes solapas como parte de su simbología (junto a la palma de santa y la rueda de su martirio). De este mismo pintor es otra forma de enseñar el libro que aparece en el retablo de Bernardo y el ángel custodio (pintado para la catedral de Barcelona), con el texto hacia el exterior, para dar mayor importancia a la palabra divina.
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Detalle de Virgen entronizada 
Encuadernacion medieval
Detalle del Tríptico del Nacimiento
(h. 1475-1500), García del Barco
La belleza decorativa de estas encuadernaciones se puede observar en toda su plenitud en algunos libros pintados con detalle. Es de una enorme belleza la tela pintada que tiene en su mano una estatua entronizada (en el MNAC). Aquí no se aprecia bien (si pincháis en la imagen la veréis más grande y mejor), pero los cierres metálicos tienen pintados hasta unos pequeños "flecos" en su punta. En cuanto al libro que aparece en el Tríptico del Nacimiento (en el Museo Lázaro Galdiano), nos enseña el interior manuscrito del libro, con unos cortes dorados y cincelados que muestran la calidad de la encuadernación y el poder de su dueño que, como donante que ha pagado la pintura, aparece en primer término, de rodillas ante la Virgen y el niño. Lo más curioso de esta representación es la especie de tira verde que hay bajo la solapa inferior. ¿No tendría algún sentido funcional (más que estético) para llevar la encuadernación sujeta a la cintura?
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Aparición de la Virgen a san Bernardo
(mediados del s. XV), Maestro de Viella
Encuadernacion medieval
Detalle de un retablo de Bernat Martorell
(h. 1427-37)
En algunas ocasiones el libro aparece en el suelo, abierto (como en el anterior ejemplo). En el caso del retablo de Martorell del que se conservan fragmentos en el Museo Episcopal de Vic, san Juan Bautista está sentado mientras predica, y tiene su libro al lado, con la solapa mayor manteniendo abierto el libro.  Si nos fijamos, podremos observar cómo se ven los bolsillos interiores de la cubierta superior, y cómo las tapas se introducen en ellos. Otras veces el libro termina en el suelo ante la sorpresa de una aparición. Es la situación que se desarrolla en la Aparición de la Virgen a san Bernardo (pintura que formaba parte del retablo mayor del Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria de Casbas). El libro que aparece aquí sólo tiene una pequeña solapa al pie, corte dorados y cierres metálicos.
Encuadernacion medieval
Detalle en Santa Catalina de Alejandría
(h. 1485), Alonso de Sedano
Encuadernacion medieval
Detalle de Visión de santa
Ana
, Pedro Berruguete
(1490-1500)
 No queda muy claro si el libro que aparece a los pies de santa Catalina en un cuadro (en manos privadas en estos momentos) donde se la ve enfrentándose a unos oradores (todos con libros sin solapas) tiene o no unas solapas enteras pero, si fuera así, estaríamos ante una encuadernación de doble cubriente y solapas todo alrededor, posiblemente con piel pegada. Más claro queda el ejemplo que aparece a los pies de santa Ana, otra vez caído ante la sorpresa por una aparición, en el cuadro de Berruguete (del retablo mayor de santa Eulalia, en Paredes de Nava). Éste es un libro de grandes proporciones, con una doble cubierta cuyo material exterior parece una especie de terciopelo rojizo con borde dorado y dos borlas en las puntas de la zona del pie.
Encuadernacion medieval
Detalle del Retablo de san Agustín,
(1462-75) Jaume Huguet 
Encuadernacion medieval
Detalle del Retablo de la
Virgen de Monserrat
A veces el dueño del libro está en actitud orante, y lo sujeta en sus manos mientras lee. Vamos a empezar viendo dos ejemplos donde son hombres los que poseen este tipo de libros (para descartar la teoría "feminizante" de que eran encuadernaciones para mujeres). En la pintura de Huguet (que se conserva en el MNAC) las solapas rodean todo el libro y cuelgan como si estuvieran hechas con terciopelo rojo. En el caso del orante del retablo de la Virgen de Monserrat, la calidad de la imagen no lo deja ver bien, pero parece que lleva unas solapas de color negro que son algo rígidas y ocupan todos los laterales.
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Detalle de Santa María
Magdalena
(h. 1540)
Encuadernacion medieval
Detalle de Santa Barbara (1516),
Joan Gascó
 En la versión femenina de mujer lectora de las Sagradas Escrituras nos encontramos con dos ejemplares de gran fineza. El retrato de Santa María Magdalena (que se conserva en el MNAC) es del conocido como "maestro del papagayo", y nos muestra una pequeño libro con la tela exterior enganchada a la primera cubierta por las puntas, cortes dorados y cincelados y una joya en la zona de la cabezada (como vimos anteriormente en el cuadro de Van Eyck). El retrato de Santa Bárbara (que se conserva en el Museo Episcopal de Vic) también es un ejemplo de los últimos libros encuadernados con solapas sueltas, y en este caso la tela sobrante a cabeza es casi mínima.
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Detalle de La Virgen con el niño, s.
XV, Berruguete
Encuadernacion medieval
Detalle de La Anunciación (h. 1500),
Juan de Flandes
 Y entre las mujeres lectoras no podía faltar la Virgen. Vamos a encontrarla leyendo de varias formas: En La Virgen con el niño María sujeta el libro mientras que el niño juega con sus hojas; mientras que en La anunciación (Cincinnati Art Museum), de las manos pasamos al regazo, donde la cubierta con borlas ya se confunde con un cojín.
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Detalle de La Anunciación (h. 1508-19),
Juan de Flandes
Encuadernacion medieval
Detalle de La venida del Espíritu
Santo (h. 1514-18), Juan de Flandes
 En los dos siguientes ejemplos, también pintados por Juan de Flandes, queda mucho más claro que la tela que está sobre el regazo es parte de la segunda cubierta (que es del mismo color que la primera). Cada una de las dos telas tiene un estilo de borla distinto: el de azul es un nudo de la tela con la cabeza de hilos, mientras que el rosáceo tiene una bola metálica añadida.
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Detalle de Anunciación (h. 1485),
Berruguete
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Detalle de El marqués de
Santillana
(h. 1470), Maestro
de Sopetán
 La versión del lector sobre un reclinatorio leyendo suele asociarse con las representaciones de la Anunciación a la Virgen pero, al igual que explicamos con anterioridad, también se podían representar hombres en esta actitud, como es el caso del retrato del marqués de Santillana. En ambos casos, la solapa más larga se deja caer por el frente de la mesa convirtiéndolo así en una especie de pequeño altar doméstico. La tela de Berruguete tiene borlas y la de Sopetán lleva cierres metálicos en el frente, siendo más larga la primera solapa que la segunda.
Encuadernacion medieval
Detalle de Anunciación (h. 1508),
Alejo Fernández
Encuadernacion medieval
Detalle de Anunciación,
Juan de Flandes
El tema de la Anunciación nos aporta unos cuantos ejemplos más, algunos claros y otros no tanto. En la pintura de Alejo Fernández parece que se intuye la diferencia entre dos tipos de negro: el de la tela de la mesa, y otra que parece la solapa lateral del libro. En cambio, el otro ejemplo, volvemos a encontrarnos claramente con un libro de camisa de tela y borlas, pintado por Juan de Flandes, en este caso para el retablo de la catedral de Palencia.
Encuadernacion medieval
Detalle de La Virgen con el niño,
obra de maestro español vendiéndose
en galería Bernat
Encuadernacion medieval
Detalle de Anunciación (h. 1450),
Jaume Baço 
 A veces, cuando el libro se encuentra sobre una superficie, cuesta mucho discernir si lo que se encuentra debajo es parte del material cubriente o tan solo un simple tapete. Eso me ocurre con dos ejemplos en los que aparece una tela muy fina bajo el libro. Por las arrugas de la tela, yo creo que el ejemplo de La Virgen con el niño se trata de un tapete; la imagen de la Anunciación ya me crea más dudas, a pesar de la casi transparencia de la tela. Si tomamos como ejemplo la imagen del libro de horas de María de Borgoña, debemos pensar que estas telas transparentes se colocaban debajo de libros con camisa pero sin formar parte de ellos.
Encuadernacion medieval
Detalle de La Virgen de la leche,
Berruguete
Encuadernacion medieval
Detalle de Virgen y niño /(h. 1525-26),
Joan de Burgunya
 Según va avanzando la tecnología y las imágenes se vuelven más nítidas, nos irán quedado mucho más claros los detalles de estas encuadernaciones que han quedado guardados en el arte. El cierre metálico y bullones sobre terciopelo verde con borlas en las esquinas que pintó Berruguete, o la cabezada de hilos extendidos y cierres triangulares del cuadro de Joan de Burgunya nos pasarían completamente desapercibidos en mitad de un enorme retablo, pero no con las imágenes de alta resolución que empiezan a estar disponibles hoy en día.
Todos los casos descritos con anterioridad son libros de carácter religioso y pertenecen al s. XV. Por el momento no he encontrado ningún ejemplo que pueda defender la tesis de que la llegada al arte de estas encuadernaciones fue anterior a la influencia de la pintura flamenca.



Bibliografía:

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- Alker, Lisl and Hugo Alker, Das Beutelbuch in der bildenden Kunst: ein beschreibendes Verzeichnis. Mainz, Gutenberg Gesellschaft, 1966.
- Bearman, Frederick, "The origins and significance of two late medieval textile chemise bookbinding in the walters art gallery", The Journal of the Walters Art Gallery, LIV (1996), pp. 163-187. Muy recomendable su consulta.
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- Szirmai, J.A., The archaeology of medieval bookbinding. Aldershott, Ashgate, 1999.
_________, "The girdle book of the Museum Meermanno-Westreenianum", Quaerendo, XIII, 1, 1988, pp. 17-34. Buena descripción e ilustraciones del ejemplar de dicha biblioteca.
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_________, "Ein neu aufgefundenes Beutelbuch in Berlin", Gutenberg Jahrbuch, 1990 pp. 335-345.
- Winter, Isabell, "Chemise binding and Hulleninband", 2012. Recurso electrónico. Relaciona unas pocas encuadernaciones de camisa.
- Winter, Isabell, "Girdle books", 2012. Recurso electrónico. Enumera casi todos los libros de cintura.

1 comentario:

  1. Magnífico post sobre una rareza bibliográfica. Los cambios de moda y el concepto de "forro" parece que no ha hecho mucho bien a su conservación. En España tienes algunos casos más: la sobrecubierta de terciopelo y esmaltes de las Siete Partidas que perteneció a Isabel y Fernando y se conserva en la Biblioteca Nacional y es una de sus piezas más emblemáticas. Tienes las imágenes del códice en http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000008374&page=1 y de la encuadernación en http://checacremades.blogspot.com.es/2012/04/encuadernaciones-renacentistas-i.html. En El Escorial hay otra que también perteneció a Isabel, guarda su Breviario... y casi todas las esculturas del claustro de San Juan de los Reyes, en Toledo, llevan en sus manos o en los cintos, libros de este tipo. No dejes de visitarlo!

    Seguiremos informando

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