CÓMO ENCONTRAR LOS DATOS BIBLIOGRÁFICOS DE UN LIBRO SIN PORTADA

Tanto si eres un bibliotecario que necesita conocer los datos de un libro sin portada, como si eres un encuadernador o un vendedor que necesita saber qué libro tiene entre manos, es bueno que tengas algunos trucos para dar con ellos.



Libro sin datos bibiograficos
Preliminares de Arte Poética
1.- Mira a ver si tiene datos en los preliminares. Los preliminares son aquellos datos que van entre la portada y el cuerpo en los libros antiguos a partir del siglo XVI (al menos en los españoles). Eran obligatorios y se componían de licencia, privilegio y tasa. A veces también podemos encontrarnos con una dedicatoria del autor. Todo ello puede aportar datos sobre el ejemplar que tenemos que catalogar. En ocasiones faltan estos preliminares, ya sea porque se han perdido (como la portada) o porque no existieron (por ejemplo: las ediciones sueltas de teatro no los llevaban). Su información se debe tomar con cuidado, ya que pudieron ser falsificadas en la época. Hay que comprender que algunos editores antiguos, si no tenían permiso para publicar su libro, eran capaces de reutilizar unas licencias anteriores o de otra zona (España no daba licencias de impresión en todos los lugares por igual). Cuando tengas los datos del libro, comprueba si el interior se corresponde con otro original con las mismas licencias. En los preliminares solemos encontrar datos como el título del libro, el editor o autor al que se le da el privilegio, y una fecha (que no tiene que coincidir con la de impresión).
Libro sin datos bibiograficos
Licencias de El Guzmán
de Alfarache
, 1641

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Prólogo de El Guzmán
de Alfarache
, 1641
Ojo: Si no hay preliminares, lo más seguro es que falten. Puede que su paginación vaya diferente al resto del libro (o que, directamente, no estén paginados), ni hayan sido marcados con signatura, así que no hay forma de saber, sólo viendo el libro, si los tenía o no. Cuando descubras qué libro tienes, fíjate entonces en la descripción de las bibliotecas: en la descripción de las páginas vienen por separado aquellas que no tienen numeración o signatura, lo que te está indicando que es un libro con unos preliminares. Pero hay que tener cuidado: a veces los bibliotecarios no describen el ejemplar que tienen delante, sino que copian los datos de otro ejemplar que ya esté catalogado. Esto me ocurrió, por ejemplo, con la edición de El Guzmán de Alfarache que estaba buscando. El ejemplar de la Biblioteca Nacional tenía la siguiente "Descripción física": [4], 475, [5] p.; 4º. Esto significa que es un libro numerado por páginas (y no por folios, es decir, que tiene número tanto en la cara como en el anverso del libro), que su tamaño es el "4º" (muy común en los libros antiguos, y que son unos 26 cm de alto, aunque también existe el cuarto mayor y el menor), que consta de 475 páginas numeradas, pero que hay cuatro páginas sin numerar al comienzo y cinco al final (las que vienen entre corchetes). Sin embargo, el ejemplar de la Nacional, que es el único digitalizado, no tiene esa hoja que falta y que sí aparece en su descripción bibliográfica. Buscamos, entonces, otros ejemplares, dimos con uno en la Biblioteca Universitaria de nuestra ciudad, y ahí comprobamos in situ que sí existían esos preliminares. Las imágenes que aquí veis se muestran por primera vez en Internet, y están sacadas del ejemplar de la Universidad de Oviedo. Sabemos que no faltan más hojas detrás porque la llamada al final del prólogo (lo que se ve en la esquina de abajo a la derecha: "CO-") coincide con lo primero que pone la hoja siguiente: "Comienza el libro primero..."). Delante de la licencia no es seguro si falta o no (habría que cotejar más ejemplares, ya que en la reedición de 1661 había una dedicatoria del editor).
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Colofón de La Celestina
2.- Fíjate si hay algún dato en las últimas hojas. A veces se colocaba en los libros lo que se conoce como “colofón”, que era un pie de imprenta que iba al final. Aquí podemos encontrar datos como la ciudad de impresión, la fecha o el editor, en menos ocasiones el título o autor.

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Portadilla interior de la
segunda parte de El Guzmán
3.- Comprueba si tiene portadillas o titulillos en el interior. Los libros antiguos podían estar formados por lo que hoy tomaríamos como “volúmenes” que, aunque estuvieran encuadernados juntos, cada uno iría con una portada diferente. Otras veces, dos obras se podían imprimir juntas, aunque cada una con su título por separado. En las dos últimas búsquedas que he tenido que realizar, me he encontrado con un ejemplo de cada uno de estos casos. El primero me ocurrió con El Guzmán de Alfarache (Madrid, Pablo de Val.1641) que, aún faltándole la portada, tenía una portadilla interna para la segunda parte del libro. Y el segundo caso me pasó durante la restauración del Memorial a Su Majestad, que iba impreso junto a otra pequeña obra (Discurso de los principios de este reyno) que estaba al final y que sí tenía portada (y un título que aparecía en el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español).
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Titulillo en cabeza, en El Guzmán de Alfarache
También es muy útil fijarse en si existen titulillos en la “cabeza” de las hojas, ya que ahí puede ir colocado el título de la obra o el autor de la misma.

4.- Utiliza alguna frase en concreto. Si te falta todo lo descrito con anterioridad, no desesperes. Muchos de los libros antiguos han sido escaneados por Google Books o por otras autoridades, y sus frases se pueden hallar en el buscador. Haz lo siguiente: busca una frase del libro que no sea muy común ni utilice palabras muy corrientes, ahora haz una búsqueda en Google y el Google books con y sin comillas (a veces es mejor entrecomillar la frase para dar directamente con ella, sin embargo, otras veces Google no reconoce las frases de esta forma, y sin embargo sí las encuentra si no las entrecomillas. Misterios de la tecnología). También puedes utilizar el catálogo CORDE, de la RAE (su forma de búsqueda es distinta, tienes que escribir sin comillas, y no pongas frases que contengan "y" u "o", ya que son fórmulas de búsqueda para ellos). Te sorprenderá la cantidad de libros que puedes encontrar con este sencillo truco. Eso sí, de esta forma sólo lograrás el título y el autor. Cómo buscar el resto lo explico al final.

Libro sin datos bibiograficos
Adivina a qué libro pertenece
5.- Busca algún grabado. No vale cualquier imagen, como las letras mayúsculas adornadas o asteriscos decorativos, sino que es preferible que sean grabados originales. Convierte esa imagen en un JPG, y haz una búsqueda en “Google imágenes” arrastrando tu archivo del JPG hasta la zona de búsqueda. Google te buscará las imágenes que encuentre semejantes. De esta forma no sólo puedes dar con la edición del libro que te interesa, sino que también puedes dar con otros libros del mismo impresor que reutilice dicha imagen. La reutilización de grabados en la época antigua era muy común, así que no te sorprendas si ves la misma imagen en libros distintos durante un siglo. A veces se trata realmente de la misma imagen (sacada del mismo taco, que ha ido pasando de unas manos a otras), pero otras veces vas a ver que estás ante variantes (son copias semejantes, pero en realidad son otro “taco”). Cuantos más grabados tengas, más podrás afinar tu búsqueda. Por desgracia aún no existe un buscador de grabados en España que sea eficiente. En la Biblioteca de la Universidad de Sevilla tienen uno, pero sólo puedes buscar por temas (y no por imágenes semejantes). De la tipografía ya ni hablamos. Yo tengo el ojo entrenado y puedo diferenciar épocas y ciudades por su tipografía, pero no hay ningún manual o buscador que sirva para hacerlo automáticamente por el momento. Poseo mi propia base de datos de tipografías y adornos tipográficos de los siglos XVII y XVIII, lo cual me ayuda mucho en temas complejos como las falsificaciones, pero siento decir que no lo tengo disponible en red.
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Portada de Biblia
Ojo: si tienes ya la portada de tu libro, y quieres saber si hay otros ejemplares, te viene bien probar a poner la portada en búsqueda de imágenes. Así lo hice con una Biblia, que era complicada de encontrar por la descripción bibliográfica. Resulta que el ejemplar tenía dos portadillas interiores, por lo que unas personas sacaban los datos para describirla de la portada, otros de una portadilla y otros de otra. Así que era difícil dar con todos los ejemplares que estaban en la Red. Sin embargo, subiendo la fotografía de la portada, Google enseguida encontró todos aquellos ejemplares que se habían intentado vender con la fotografía de esa portada, y descubrí que hubo varias ediciones que se realizaron con la misma portada, por lo que no servía para diferenciar ejemplares. Era la segunda portadilla la que incluía los datos "diferenciadores", así que pude hablarle al dueño de la Biblia de la compleja vida bibliográfica de su ejemplar y de sus "hermanos" muy semejantes.

6.- Con los datos conseguidos gracias a los anteriores métodos, busca qué edición en concreto tienes de la obra (cuantos más datos hayas conseguido, más sencillo será completar lo que falta). Hay varios buscadores que te serán de gran utilidad. De forma oficial tienes el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español, Europeana o la Biblioteca Nacional de España. Extraoficialmente puedes buscar en Google o Google books. Tanto en Europeana, como en la Biblioteca Nacional o en Google Books puede que tengas imágenes escaneadas de los libros que te servirán para cotejar tu original con el existente en otras bibliotecas. Cuando las imágenes coincidan, enhorabuena, has llegado a tu meta. Te recomiendo, eso sí, que busques alguna información sobre esa edición, por si hay algún artículo o libro que explique su historia o si se trata de una edición falsificada. Ojo: Puede darse el caso de que el título esté catalogado con la grafía de la época. Eso ocurría con el Memorial a su Majestad”, que en Google libros sólo se encuentra buscando “Memorial a S.M. y iustificacion de las causas” y en el Catálogo colectivo sólo aparece como “Memorial a su Magestad y iustificacion de las causas”. Una “j” de más o de menos hace que no aparezcan los datos. Yo lo que hago es que, si no encuentro los datos en un libro español en el CCPBE o en la Biblioteca Nacional, entonces realizo la búsqueda con algunos cambios de grafía (c/ç, u/v, j/i, g/j, b/v, ñ/n)... Para buscar ejemplares en bibliotecas extranjeras utiliza el worldcat.org.

Y hasta aquí mis trucos para dar con libros. Cuantos más libros antiguos se escaneen, mejores resultados darán las búsquedas. Espero que estas ideas te sea de utilidad.
Y si tienes cualquier problema, ponte en contacto con nosotros, que estamos acostumbrados a ejercer como detectives de biblioteca.

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