Los papeles al agua


Papel al agua
Ebrú, de Ebru Ornek
La pintura “al agua” es una técnica donde las tintas se dejan flotando sobre un líquido para luego pasarlas al material donde quedarán impresas. Varios son los elementos de los que se compone esta técnica. Primeramente, es necesario espesar el agua (con carragenina o metilcelusa); luego se escoge la pintura con la que trabajar (óleo), después hay que diluir la pintura con materiales tensoactivos (hiel de buey o aguarrás) que influirán en cuánto se abre la gota de pintura al caer al agua (cuanto más tensoactivo, más se abre el color); después se escoge el medio con el que vamos a repartir la pintura sobre el agua (brochas, pinceles de escoba, peines, palos, agujas...) ya que, con cada uno de ellos, conseguiremos un distinto acabado. Por último, se puede tratar o no la superficie a pintar. El alumbre, Percol 292 o el acetato de aluminio funcionan como fijadores del color



Papel al agua
Suminagashi, de Jenny Carrington
Papel al agua
Papel de aguas
Hay que tener en cuenta que, si usamos un fijador, el material tintado se debe lavar tras darle el color para quitar los pigmentos sobrantes. Sin embargo, cuando trabajamos sin fijadores, el material debe ser “rascado” con una superficie (la costumbre es hacerlo sobre el borde metálico de la cubeta donde tenemos el agua). En nuestro caso trabajamos con guache, carragenina, hiel de buey y alumbre
Se trata de una técnica muy antigua, cuyos inicios se encuentran en el suminagashi japonés, de la que se conservan papeles pintados en el siglo XII. En el caso del suminagashi, hay que preparar la tinta para que flote sobre un agua sin aditivos. La tinta se coloca sobre la superficie con un pincel y, después, con otro pincel, se pone en medio una sustancia dispersora. De esta forma se van realizando círculos concéntricos de tinta y no tinta. Los dibujos se realizarán por medio de aire (por ejemplo, moviendo la superficie del agua gracias al aire de un abanico).

Papel al agua
Italiano
Papel al agua
Marmoleado
La pintura al agua también es conocida como “marmoleado”, ya que sus decoraciones más clásicas imitaban este material. Los turcos perfeccionaron esta técnica, llamada “ebrú” por ellos, y son grandes maestros realizando dibujos sobre un fondo marmoleado.
En occidente se prefieren otros acabados. El más sencillo es el que se conoce como “de aguas”, que se consigue moviendo un poco las tintas con un palo. El conocido como de “gotas” o “rocas” se logra salpicando las tintas con distintos pinceles, y las gotas al estilo “italiano” se produce salpicando directamente hiel sobre las tintas que están flotando. 


Papel al agua
Eyes Tiger, ejemplar del
s. XIX
Papel al agua
Peines
Las variantes de “eyes tiger” o “sunspot” se logran mezclando pigmento “negro de humo” con ciertos productos químicos (potasa, alumbre, creolina, aguarrás), y no deben lavarse. En cuanto a los diseños con “peines”, son muy variados pero siempre se logran siguiendo unos mismos pasos: se distribuyen los colores (salpicados con pincel o colocados con goteros), se mezclan con un palo formando espigas, y luego se pasa sobre ellos los peines (maderas con clavos o agujas distribuidas de distintas formas sobre su superficie). 

Papel al agua
Plegado español, de Reinoartesanal
Papel al agua
Estilo Weiman
El “plegado español” se consigue moviendo el material mientras lo posamos sobre la superficie del agua, y la variante Weiman son los colores colocados con goteros y luego peinados.
Yo aprendí a hacer papeles al agua con el maestro Vélez Celemín, y os recomiendo su libro sobre este tema, donde se explica en profundidad la historia y las formas de realizar los distintos peinados.
De vez en cuando, utilizo alguno de mis papeles para realizar encuadernaciones que vendo en www.ojodeva.com. Si os gusta lo que hago, ¡ya sabéis donde encontrarme!

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