Aprendiendo sobre laminados y plastificados

Laminar es pegar otro material al que tenemos para endurecerlo o para protegerlo contra el agua, manchas, desgarros.... Por ejemplo: las telas preparadas para la encuadernación llevan papel laminado por su parte trasera para poder trabajar mejor con ellas; mientras que si queremos realizar un tela impermeable, debemos plastificarla por su cara "vista". De igual forma, estas técnicas nos servirán para endurecer un papel demasiado fino, y así colocarlo en un lugar que necesita de materiales más resistentes (como la portada de un libro), o para laminar telas (y que queden plastificadas).

1.- PLASTIFICADO MANUAL DEL PAPEL EN FRÍO (IRONFIX)

laminar y plastificar
Papel laminado que aparece en el blog de cartonagge creativo
Se trata de colocarle una lámina plástica de ésas con las que se forran los libros. En el blog de cartonnage creativo viene un tutorial de cómo ir pegando el plástico de forrar sin que se nos estropee el papel. Básicamente, se trata de ir colocando una lámina de ironfix pegada en la portada, alisando bien la superficie con un trapo mientras se pega, para que no se formen burbujas o arrugas. En mi memoria ha quedado como un recuerdo muy grato los días previos a empezar el colegio, cuando compraba el plástico para laminar todos mis libros y libretas, para que terminaran el curso en las mejores condiciones posibles. Me convertí en una experta en ir levantando el papel de protección blanco a la velocidad adecuada para que todo quedara perfecto porque, si te quedaba alguna arruga, ibas a estar todo el curso tocándola, sabiendo que habías fallado durante la maniobra. Y eso, a los perfeccionistas como yo, es un terrible castigo.

2.- PLASTIFICADO MANUAL POR CALOR (PAPEL FILM TRANSPARENTE O IRON ON VINYL)

laminar y plastificar
Iron on vinyl
Se puede también utilizar una trozo de papel film que pegaremos de nuevo a la cara visible del papel a laminar, y que fijaremos con una plancha. Existen por la red tutoriales para, por ejemplo, plastificar telas de algodón y realizar así una especie de "hule". En esta técnica debes tener en cuenta dos detalles importantes: no uses vapor cuando pases la plancha, y coloca un algodón por encima del Iron on Vinyl, si no quieres que el material plástico se te quede en la plancha y no en la tela. Olvidarse de estas premisas, puede acarrearte más de un disgusto.
Este "hule" lo podremos utilizar para labores de costura (para realizar manteles, chubasqueros, baberos, o cualquier otro material que requiera repeler la humedad y poder limpiarse fácilmente). No es, sin embargo, una decisión adecuada para laminar tela para encuadernar.

3.- LAMINACIÓN CON MÁQUINA (PLOTTER Y LAMINADORAS EN FRÍO)

laminar y plastificar
Plotter
El Plotter (esa especie de impresora enorme que ves en las empresas de artes gráficas) tienen láminas de vinilo para fundir, polipropilero, glasofonados... que también sirven para darle un acabado brillante o mate a los papeles y hasta darles texturas. Los plastificados se suelen realizar sobre materiales ni porosos ni rugosos ni de poco gramaje, ya que se forman arrugas y burbujas y se estropean.
 Si el proceso se hace en frío se trata de un laminado, y las empresas de artes gráficas tienen máquinas laminadoras formadas por grandes rodillos, que plastifican el papel rápida y eficazmente.
Si se hace en caliente, entonces se llama "encapsulado" (lo denominan así porque el papel se recubriría por las dos caras con el plástico). Tú vas a una imprenta y les dices, "encapsúleme este papel", ¡y hasta te entienden! De todas formas, dependiendo de la empresa a la que vayas o con quien hables, te encontrarás con que se refieren a este proceso con distintos nombres: peliculado, glasofonado... Hasta pueden realizar un plastificado al que, posteriormente, cubran con una capa de barniz (por ejemplo, para dar tonalidades distintas al color).
Ésta es una solución para proyectos que requieran un alto nivel de trabajo (ya que es cara y nos obliga a desplazarnos hasta una empresa de artes gráficas que tenga un plotter). No soy amante de los plastificados, y si puedo no usarlos, no los uso. El plástico termina por despegarse, y ese precioso recubrimiento que te han dado en la imprenta, se convierte en tu peor enemigo.

4.- LAMINACIÓN CON MÁQUINA (LAMINADORAS PORTÁTILES)

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Laminadora Scoth y papel a punto de ser encapsulado
Existen máquinas de laminación que no ocupan más que una pequeña impresora. Las hay tamaño DIN A4 y DIN A3, y son bastante baratas y accesibles. Yo me compré una por ebay por menos de 40 euros (con gastos de envío desde EEUU incluídos): la Scoth Thermal Laminator (¿no os suena el nombrecito a robot del futuro que ha venido al presente para matarnos?). Si quieres plastificar con ella puedes usar los laminadores de la misma marca, que los encuentres fácilmente en amazon. Como el tacto plástico de los libros es algo que no me gusta demasiado, la uso para otros menesteres, como laminar papel para hacer marcapáginas, o para dorar sobre papel (ya os explicaré, en su momento, esta forma de embossing). Como laminadora, en realidad, lo que te hace es un "embuchado" en caliente del papel, que queda recubierto por completo. Así tendrás esos acabados de imprenta en tu casa y por muy poco dinero. ¡Un gran descubrimiento!

5.- PEGAR UN PAPEL

laminar y plastificar
Tela laminada con papel kraft
Se pueden laminar telas de algodón que no estén pre-tratadas pegándoles papel kraft en su cara no visible. Yo utilizo para ello engrudo, que esparzo por el papel, dejo que se expanda por la humedad, pego, y luego dejo secar bajo tableros y peso durante un día. Hay otras personas que lo hacen con cola. Si se escoge esta variante, más rápida, se deben tomar precauciones, ya que la cola mancha la tela si llega a pasar hasta la zona visible, y esas manchas son de las que ya no se quitan por jamás de los jamases. Lo más conveniente es que esperes a que la cola que has puesto en el papel haya cogido "mordiente", es decir, se haya secado lo suficiente para quedar pegajosa y sin humedad. Y entonces ya pegas la tela.
Una vez se me ocurrió la gran idea de laminar papel al engrudo de esta forma, y ya os digo que no. ¡Ni se os ocurra! Como ambos papeles (el pintado al engrudo y el kraft) se expanden de formas diferentes, me encontré con dos superficies húmedas y arrugadas que no se dejaban manejar. Si alguien conoce alguna técnica para hacerlo bien, que lo diga, porque yo no fui capaz.

6 .- BARNIZAR

Tras el desastre con el papel kraft en mis papeles al engrudo, decidí laminarlos con una capa de barniz. Yo utilizo un barniz tratado para proteger las tintas de los rayos solares (barniz para UV), que se puede conseguir en España fácilmente, y que tiene acabados mate y brillante. Estos dos barnices se diferencian tanto por el aspecto final que dan al material (también barnizo telas no porosas como las de un lienzo). La brillante deja un material de aspecto y tacto muy plástico, mientras que la mate no se nota tanto. Mi forma de trabajar es extender el barniz con una brocha y luego quitar los sobrantes con un rodillo plástico de los que uso para los entintados. El barniz es muy desagradecido a la hora de limpiar, así que os recomiendo que uséis alguna superficie plástica que podáis llegar a tirar, bien ajustada con celos para que no se mueva y os forme arrugas (el plástico que usan los pintores para cubrir los muebles antes de pintar es demasiado fino y se mueve, son preferibles plásticos más rígidos). Si ponéis papel de periódico para no manchar, se os puede terminar pegando todo, formando un amasijo de desesperación. Si se os ocurre reutilizar una superficie plásticav (y no tirarla) comprobaréis que, cuando el barniz se seca, se desprende en mil trocitos que se pegan a todo. Como si vuestra casa estuviera llena de "caspa plástica". También hay que tener cuidado de limpiar la brocha y el rodillo al terminar (el rodillo quita el sobrante de barniz, y alisa la textura de "brochazos"). Ya o digo que el agua no sirve. Yo los sumerjo en White Spirit, pero todavía no he dado con la forma correcta de no quedarme sin brocha tras cada trabajo (aquí tenéís algunos trucos para conservar brochas; seguiré probando hasta dar con el correcto).

¿Y todo este estudio sobre laminados para qué? Pues porque quería laminar unos papeles al engrudo para hacer con ellos portadas de libretas. Al final ¡lo conseguí!, con el barniz mate. El papel queda perfecto para trabajar con él, aunque pierde la textura rugosa que le daba la pintura, y se suaviza (eso ya depende del "gusto táctil" de cada uno). Quedaron de tal forma que la gente se sorprende cuando les digo que son papeles pintados a mano. Pero si te fijas, y miras el papel a contraluz, es fácil comprobar que todavía tiene zonas con más o menos pintura (cosa que no ocurre con un impreso).

¿Y a ti, qué se te ha ocurrido laminar y cómo te ha ido?
recetario-personalizado
Libro de recetas con lienzo barnizado
libreta-papel-engrudo
Libreta con papel al engrudo barnizado

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